¿Para qué quiero tener reputación online?

O dicho de otra manera, ¿esto para qué me vale?  El tiempo que invierto, el esfuerzo, todo el trabajo de pensar qué me define, qué imágenes seleccionar para mis perfiles profesionales, cómo, cuánto y con quién tengo que interactuar en el mundo 2.0… realmente, todo esto que estoy invirtiendo, ¿me sirve de algo?  Esta cuestión ha surgido ya en varias ocasiones, y no sólo en talleres, sino con amigos y colegas.  Y es que sin duda, eso de reputación online mola, pero… ¿tiene alguna utilidad?

La respuesta rápida a la pregunta de para qué quiero tener reputación online es la respuesta más simple y llana: fomentar tu imagen profesional en la red, que dicho así parece una chorrada pero que realmente, hoy por hoy, puede ser muy favorecedor para conseguir mis objetivos laborales.  Pero el ser humano suele ser dual y en consecuencia en el mundo de la web 2.0 nos podemos posicionar desde dos ángulos totalmente contrapuestos: la persona que considera totalmente necesario el figurar en internet de todas maneras posibles y a cualquier precio porque tiene que ser así, y la persona que ve todo esto como una pérdida de tiempo.    Me voy a centrar en este último perfil.  Porque a mi me da la sensación de que esto tiene que ver con varias cosas, tres en concreto según mi experiencia.

La primera la de “no tengo nada que aportar, no tengo tantos estudios ni tanta experiencia”  Yo esto lo he oído miles de veces, millones si cuento las que me lo he dicho a mi misma, y es que si yo parto de la idea de que no tengo nada que aportar, está claro, no tendré nada que aportar.  Pero si lo piensas detenidamente de verdad y haces el esfuerzo, estoy segura de que algo sale.  Da igual que seas fontanero/a, auxiliar de guardería, carnicero/a o conductor/a. Fijo que todos/as, de nuestra experiencia vital (ojo, nuestra sólo, por que mi vida sólo la vivo yo), repito todos/as, podemos extraer aprendizajes que de alguna manera se pueden compartir.  Y ya os digo que compartir nos hace crecer, nos hace conectar y nos hace aprender muchísimo más.  Así pues, la primera excusa, rebatida.  Lo que hay que hacer es buscar qué puedo aportar como profesional, y eso es lo que cuesta trabajo, y eso es lo que no queremos hacer: pensar sobre nosotros/as.

La segunda es la de “pero es que todo el mundo va a verme, a saber quién soy, qué mal, ¿no?”  Bueno, ojalá todo el mundo te vea y sepa quién eres.  De primeras, tranquilo/a que nadie te va a ver mucho.  Y es que el miedo a que nos juzguen es tremendamente nimio comparado con nuestro propio auto juicio.  No tenemos miedo a tener una imagen visible, ni a que nos conozcan.  Tenemos miedo a dar una imagen que no sea adecuada, a no cubrir expectativas, a que vean fallos o errores en nuestro camino, sin darnos cuenta de que eso precisamente es parte del propio proceso de definición profesional.  Nadie nace perfecto, sin errores ni meteduras de pata, ¡qué aburrimiento! Antes de hacerte visible en la red tienes que pensar quién eres, como persona y como profesional, porque son las dos caras de la misma moneda, y con eso claro, organizarte y pensar qué quieres conseguir y para qué.  Si eso lo tienes claro, no tengas miedo a que te vean, al revés, enorgullécete de ti mismo/a, de haber sido capaz de dar el paso, de crearte tu camino y labrarte tu reputación.  Habrá dificultades, fallos, críticas… pero sino… qué aburrido, ¿no crees?

Y la tercera es la de no tengo tiempo para estas cosas“.  Sin duda, trabajarte una reputación online te quita tiempo, está claro.  La cuestión es saber de dónde te quita ese tiempo y si merece o no la pena.  Esto tiene que ver con las prioridades de cada uno, sus valores y sus motivaciones.  Pero si hago un análisis de mi día a día y reviso en qué invierto mi tiempo puede, y sólo puede, que encuentre algún hueco muerto.  Entonces es cuando valoraré si quiero perder el tiempo con esto o no, aunque si os soy sincera no creo que hacerte un huequecillo profesional sea perder el tiempo, pero sin duda, es cuestión de opiniones.

Estas son las tres excusas más habituales que me he puesto me han dicho cuando he hablado de las redes profesionales y la reputación online.  Y tú, ¿cuáles son las tuyas?

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Gran, gran artículo Elena, como no podía ser de otro modo. Estamos continuamente frenados por los miedos, miedos adquiridos y aprendidos en nuestra vida. Por eso es tan cierto que lo contrario de la felicidad es el miedo. El miedo a mostrarnos es bastante potente para dejarnos sentados de un golpe cada vez que aparece. Yo apuntaría simplemente que estamos hablando de temas laborales, nadie tiene que abrirse y contar todos sus rollos personales. Cada uno se tiene que abrir en la medida que él quiera. Se puede empezar poco a poco y probar cosas nuevas, y ahora es el momento ya que lo convencional no nos está ayudando mucho a encontrar trabajo…
    Ya veo que te has hecho un blog minimalista, dejando lo esencial como lo más llamativo (tus escritos). Enhorabuena..

    Un abrazo

    1. Como siempre, un placer verte por aquí y leer tus opiniones. Sin duda, trabajarse la reputación online es una opción personal, decidir qué muestro y qué no, pero desdeñarla por miedo no nos reporta nada positivo. Gracias y hasta mañana!

      Elena

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