Evolucionar

El otro día una amiga me hizo reflexionar sobre el cambio que se había producido en nuestra vida profesional desde el inicio de la misma hasta la actualidad.  Es curioso, cuando te paras a pensar, en los derroteros que ha podido tomar tu carrera laboral, los que han sido elegidos y los que han sido forzados, los que has hecho con ganas y los que has hecho a regañadientes pero con curiosidad… En definitiva, el camino que has llevado desde el punto A (el inicio) hasta el punto B (el momento actual)  Y reflexionar sobre ello ayuda a tres cosas: a clarificar tu pasado, a planificar el futuro pero, sobre todo, a ser consciente de lo que has ido aprendiendo.

Todos/as cuando empezamos una carrera profesional lo hacemos con un nivel  ilusión determinado, que suele venir marcado por si hemos estudiado lo que nos apetecía o si hemos tenido la suerte de enfocarnos en el área profesional que nos interesaba.  También ocurre que esa ilusión sea totalmente inexistente cuando no tenemos una motivación de partida.  Pero todos/as comenzamos en un punto A, a partir del cual empezamos a movernos.  Las elecciones que hacemos en nuestra vida laboral pueden ser planificadas y decididas por nosotros/as o forzadas y decididas por los demás.  Cuando trazamos nuestro camino tendemos a hacer planes sobre qué formación haremos o hacia dónde dirigiremos nuestra carrera, avanzando siempre hacia delante, sin tener en cuenta esos momentos de actuación forzada y que suelen ser vividos como un paso (o muchos) hacia atrás.

Sin embargo, cuando el otro día reflexionaba sobre la trayectoria vivida (la mía y en general la de cualquier persona), llegaba a la conclusión de que de, todas las maneras, nuestra trayectoria laboral siempre implica evolución.  La evolución debe ser entendida como un proceso de cambio o de desarrollo, y ese proceso es constante a lo largo de nuestra vida.  De toda experiencia podemos extraer aprendizajes, algunas veces más técnicos o profesionales y otras relacionados con nuestras habilidades sociales, algunos positivos y otros negativos, pero siempre aprendizajes al fin y al cabo.   Algunas cosas que hagamos en nuestra vida profesional servirán para acercarnos de forma clara a nuestro objetivo, o nos darán visibilidad, o nos harán ganar mucho dinero… pero habrá otras cuyo beneficio no será inmediato o evidente, y hasta que no reflexionemos sobre ellas no seremos capaces de extraer ese aprendizaje.  El ser humano evoluciona desde que nace, toda experiencia vital tiene como fin facilitar ese proceso de evolución.  Valora todo lo que haces en su justa medida, pero valóralo siempre, porque todo formará parte de tu bagaje profesional y todo lo que vayas haciendo te permitirá seguir evolucionando hasta llegar a tu meta.  En definitiva, disfruta el camino…

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Estimada Elena, no se si se ha publicado el comentario que acabo de hacer, asi que te hago en este un resumen por si acaso. Te venia a decir que nuestra situacion actua, como tu bien dices, es consecuencia de las decisiones propias o inducidas que hemos ido tomando a lo largo de nuestra vida. Yo mismo a partir de los 40 mi cuerpo y mi mente me estan pidiendo cambios, cambios que yo los voy percibiendo muy lentos, pero al fin y al cabo cambios. Y me doy cuenta de todo lo que he aprendido a lo largo de mi trayectoria vital, y que ahora puedo aplicar, bien para no cometer los mismos errores, bien para aplicar a lo nuevo los aciertos obtenidos.
    Un abrazo muy fuerte y que tus vacaciones sean el descanso que te mereces.

    1. Gracias, simple y llanamente. Un abrazo!!!

  2. David Gómez dice:

    Hola Elena, ciertamente nuestra vida es una combinación impredecible de acciones planificadas y sitaciones sobrevenidas que nos han encaminado, de forma casi imperceptible unas veces y como un torrente desbocado en otras, hasta donde estamos ahora.
    Y, como comentas, de vez en cuando es necesario tomar un tiempo para reflexionar sobre donde estamos y rebuscar en nuestra mochila, a ver que cosas hemos añadido y cuales hemos perdido para ver, con ello, hacia donde podemos ir.

    Saludos y hasta pronto

    1. David, siempre es un gusto, tanto leyéndote en tu fabuloso blog http://davidgomez.eu/ como en tus comentarios, y es que es así, sino pensamos sobre lo que hemos hecho, hemos conseguido y qué queremos hacer y no hacer con ello… no hacemos nada. La mochila, el camino y la meta, las tres piezas para poder empezar a andar. Un abrazo!

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