¿Por qué sigo en paro?

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Cuando llevas tiempo en desempleo ésta es una pregunta que te sueles hacer, aunque puede ser que no te la hagas de manera directa, la puedes camuflar al estilo de ¿Por qué otros encuentran trabajo y yo no?,  o de comentarios como por ejemplo Tal y como está el panorama, nunca encontraré trabajo.  Está claro, las opciones de encontrar trabajo se reducen, el mercado laboral es muy poco dinámico y hay muy pocas ofertas, eso es cierto.  A veces el entorno es tan sumamente deprimente que cualquier cosa que queramos hacer nos parece un esfuerzo inútil, que no merece la pena y que lo que hay es lo que hay.  Pero creo que todos debemos partir de dos ideas claves: yo puedo actuar y yo puedo elegir.

Cuando llevas más de un año en desempleo y ves que la encuesta de la EPA marca que apenas ha variado el número de parados que perdieron su empleo hace más de un año el desánimo va ganando terreno.  Los seres humanos necesitamos motivación, necesitamos impulsos que nos ayuden a movernos.  Si tenemos hambre, buscamos comida, si tenemos sed, buscamos agua… esos impulsos básicos son lo que nos motivan a hacer cosas.  Si de nuestro entorno sólo recibimos información negativa, esos impulsos se ralentizan en el tiempo, van distanciándose y casi desapareciendo. Y cuando no hacen referencia a una necesidad básica, todavía más.  Cuando llevas un tiempo largo buscando trabajo, al final, esa motivación inicial desaparece: nada de lo que haces surte efecto, continúas igual, no hay cambios, tu búsqueda no da ningún fruto y lo único que tienes claro del todo es que no vales para trabajar, que eres un inútil y que no sirves para nada. Cuando has llegado a este punto tienes dos opciones: creértelo del todo o luchar contra esa idea.  Es evidente cuál es la opción correcta.

Pero volviendo a la pregunta de ¿por qué sigo en paro?, muchas veces, si te la haces de forma directa no sabes qué responder.  El entorno, que no hay trabajo, que mi empresa cerró… todo eso es cierto, sin duda alguna.  Pero ¿por qué sigues en paro?  No te estás respondiendo, te estás dando información que ya sabes, no te estás dando una respuesta, no te estás planteando alternativas.  Si otra gente encuentra trabajo y tú no, hay que saber qué hacen diferente, qué perfiles tienen, qué es lo marca la diferencia.  No todo el mundo trabaja por enchufe, ni tiene padrinos…   Una cosa es clara: todos somos diferentes, todos tenemos una serie de características, de competencias clave.  Me da igual ser abogado/a que fontanero/a, aunque tenga la misma profesión no trabajaré igual que el resto de personas de esa profesión, ¿cierto?  Encuentra tu punto clave, tu punto diferente, tu valor añadido y poténcialo.  Y si no te dejan ponerlo en práctica con un contrato de trabajo por medio, busca otra vía.  Colabora sin venderte.  Colabora para conocer, para aprender, para darte a conocer, para generar contactos…  ¿Por qué sigo todavía en paro?  Si analizas el entorno en el que estás y buscas opciones, puede que necesites reorientar tu perfil.  Piensa sobre lo que estás buscando, dónde lo estás buscando y cómo lo estás haciendo, y descubre dónde están las dificultades mayores.  Actúa en aquellas que puedas actuar; si busco trabajo en industria llevando curriculums a la misma fábrica, puedo darme cuenta de dos cosas: que es un sector muy paralizado y que entregar un curriculum a una persona que está de conserje no sirve para nada.  Modifica esa rutina y readapta: busca qué industrias tienen menos paro y localiza otras vías de llevar el curriculum (contactar con RRHH de la empresa a través de la web o a través de LinkedIn, por ejemplo)  Siempre hay opciones y alternativas, la clave es tener claro dónde estamos buscando las alternativas.

Hazte la pregunta en serio, directamente  y respóndete honestamente: ¿por qué sigo en paro? y a partir de esa respuesta sincera actúa.  Hazlo.  Lo que más cuesta es cambiar hábitos, pero una vez salido del camino de la rutina, lo único que puedes encontrar es mejoras de cara a hacer las cosas.

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