Yo no soy un robot, ¿y tú?

yo no soy un robot y tu

Comenzamos el año con una duda que me asalta cada vez que acompaño a alguien en el proceso de registro de un portal de empleo. Aparte de la complicación que resulta (a veces parece que haya que tener un máster en no-sé-muy-bien-qué para apuntarse a portales web), me hace mucha gracia que, para confirmar la inscripción, te salta la afirmación de que confirmes que no eres un robot. Paradójico, ¿no?  Es normal que a la hora de la inscripción el portal tenga que hacer algo para cribar los perfiles de personas reales. Y es que si no sería un caos, es comprensible. Pasa también cuando nos registramos en redes sociales o en cualquier web. Pero en el caso de los portales me hace gracia la paradoja que se crea. Te pido que no seas un robot, pero lo que va a cribar tu perfil para si vales para una oferta o no, de primeras, voy a ser yo, un algoritmo. 

El registro en un portal de empleo: la odisea

Sé que no es nada nuevo el hecho de si los portales de empleo son o no una buena herramienta para buscar empleo. Durante este último año he estado trabajando con personas es situaciones complicadas y el hecho de apuntarse en un portal de empleo era para ellos/as un reto enorme. Da igual que tengas un smartphone y te puedas manejar más o menos con él, el hecho de registrarse en algunos resulta de lo más complejo, hasta para mí en ocasiones.

Algunas personas me comentan que porqué no vale con enviar el curriculum y ya está (con toda la coherencia del mundo, la verdad). Claro, yo argumento que al registrarnos en su web, garantizamos que nuestro nombre, teléfono, etc, estén registrados en su base de datos de manera correcta, en los campos adecuados y así, en consecuencia, cuando surja una oferta, pueda ser más fácil que salga la persona que encaje en ella. Si sólo enviamos un curriculum, esto es más complicado. Hay que entender también que las personas que están detrás de un portal de empleo no pueden estar leyendo y volcando los curriculums recibidos durante toda su jornada laboral, sino no podrían ni captar ni gestionar ofertas ni hacer nada más. Pero claro, explícale esto a un solicitante de asilo político que no tiene ningún ingreso o a una persona de 57 años que le faltan tres meses para poder acceder a un subsidio y que no sabe si podrá o no tener derecho a una pensión de jubilación cuando llegue el momento…

Portales de empleo, ¿sí o no?

Yo creo que el problema es que se nos ha ido un poco todo de las manos. Muchas empresas recurren a ETT o agencias de colocación online para la gestión de sus ofertas. Al haber muchas personas en desempleo, estos recursos optan por “facilitar” su inscripción a través de portales, para que puedan acceder a las ofertas sin necesidad de hablar con nadie ni de dirigirse a ningún sitio. Esto genera un gap importante: las personas que no se manejan con soltura (o que no tienen acceso a datos para internet, que también hay…) pierden un gran número de oportunidades de acceder a ofertas de empleo. La brecha tecnológica empieza ya en el mismo acceso a las ofertas de empleo.

Así pues, portales de empleo sí y no. Sí porque son herramientas que nos permiten acceder rápidamente a múltiples oportunidades laborales y no porque hacen una criba importante antes siquiera de publicar ofertas: aquellos que no saben/pueden acceder al portal, quedan automáticamente excluidos. Y generalmente suelen ser aquellas personas que tienen más necesidad.

Por mucho que desde las entidades, agencias y recursos de empleo se potencie el uso de las nuevas tecnologías en la búsqueda de empleo, debemos considerar que hay personas con situaciones tan extremas que no pueden hacerlo. La difusión de ofertas debe ser equitativa, y del mismo modo debe ser posible que cualquier persona que encaje en un perfil, pueda acceder a ella. Intentar democratizar el acceso a las ofertas de empleo debería ser un reto a conseguir. Las nuevas tecnologías son geniales y nos facilitan la vida, pero seguimos siendo personas y un robot o un algoritmo no puede ser el elemento que cribe o no mi candidatura a una oferta. ¿O sí?

Para reflexionar sobre esta tendencia, interesante entrevista en Retina a Mark Graham y esta realidad tan evidente en relación a lo anterior: si consumimos low cost generamos trabajos low cost.

 

¿Tienes dudas sobre un tema en concreto? Mándame un comentario sobre tus dudas sobre empleo y publicaré artículos sobre aquellas con más interés

Publicado por Elena Ariño Lecina

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