¿Es necesaria la orientación profesional?

es necesaria la orientación profesional

es necesaria la orientación profesional

El concepto de orientación profesional suele ser percibido como algo difuso o que engloba muchas cosas.  Antes de responder a la pregunta que abre el artículo, definamos qué es la orientación profesional, y esta definición de Bermejo Campos me ha gustado mucho: Se trata de educar para la vida profesional con el fin de favorecer la capacidad que posee el sujeto de conocer lo que se demanda de él y las propias posibilidades disponibles en cada momento, o los recursos e itinerarios que le pueda facilitar el poseerlas en el caso de que se sienta deficitario. Por tanto, se trata de hacerle consciente de todo este proceso y dotarle de las herramientas necesarias para que pueda llevar a cabo sus sucesivas tomas de decisiones.

Esta definición tiene lo necesario para poder valorar si la orientación profesional es necesaria.  Una parte fundamental es la que se refiere a la de educar para la vida profesional. Y es que un/a profesional de la orientación tiene como tarea primordial enseñar o guiar a la persona que tiene delante para que sea óptima en su vida profesional.  Es decir, comportamientos, actitudes, habilidades sociales que son imprescindibles para llevar a cabo mi tarea como profesional.  Porque está claro que no es igual ir a un trabajo que ir a comprar, la tarea primera del/ de la profesional de la orientación es hacer ver que para que una persona sea considerada un buen profesional tiene que tener una serie de habilidades personales básicas interiorizadas y desarrolladas (tales como escucha, comunicación, motivación, interés o dinamismo, por poner unos ejemplos).  Con cuántas personas que nos han acudido a un servicio de orientación la primera tarea ha sido el trabajar cómo presentarse… ¿o no, compañeros/as?  El adquirir hábitos de horarios, puntualidad, recordar saludar al llegar al trabajo y decir adiós al marcharse, sonreír… cosas básicas que muchas veces, por ser tan básicas, son olvidadas.

El segundo punto que recoge la definición habla de favorecer la capacidad que posee el sujeto de conocer lo que se demanda de él y las propias posibilidades disponibles en cada momento.  Es decir, ayudar a la persona que tenemos delante a que se conozca a sí misma, a que sepa qué se espera de ella (o simplemente qué puede ofrecer) y con qué cuenta para poder lograrlo.   La palabra autoconocimiento resume todo esto. Ayudar a la persona, utilizando diversas herramientas, actividades y ejercicios, a que se conozca en todos los ámbitos: competencias personales, conocimientos que posee, competencias profesionales…  y además de conocerse, a que sea consciente de esas capacidades, que a veces es lo que más cuesta.  Y es que no somos conscientes de todo lo que sabemos hacer hasta que no nos paramos a pensar sobre ello.  En este punto es fundamental la segunda parte de la definición, esto es, favorecer los recursos e itinerarios que le pueda facilitar el poseerlas en el caso de que se sienta deficitario. La tarea del orientador de informar de recursos o caminos a seguir para conseguir aquellas capacidades, competencias, conocimientos que requiere la persona para conseguir convertirse en un buen profesional en el ámbito deseado es la parte más conocida, y que sin dejar de ser importantísima, como veis, no es la única. 

En definitiva, se trata de hacer consciente (al orientado/a) de todo este proceso y dotarle de las herramientas necesarias para que pueda llevar a cabo sus sucesivas tomas de decisiones.  Y es que una persona que acude a orientación no lo puede hacer de forma interminable, es un proceso de aprendizaje donde va a :

  • conocerse a sí mismo/a
  • conocer sus capacidades
  • trazar su itinerario
  • poner en marcha su itinerario 

El fin último del proceso de orientación es que la persona sea autónoma a la hora de ponerse en marcha, de llevar a cabo el itinerario trazado, de tomar decisiones, en definitiva, que adquiera las herramientas para tomar las riendas de su vida profesional, conociéndose y conociendo lo que hay.

Así pues, visto todo esto, en respuesta a la pregunta ¿es necesaria la orientación profesional? … ¿qué decís?  Desde mi propia experiencia, para mi la orientación que he recibido me ha ayudado a clarificar qué tengo y qué soy, qué quiero y qué necesito para lograrlo.  Eso sí, todo esto no me lo ha dicho un/a orientador/a, sino yo misma.  El/La orientador/a da las claves, pone luz y ayuda a pensar y clarificar, pero el/la orientado/a es el que tiene que hacer el trabajo.  La orientación es un tándem, y ambos deben pedalear a la vez para no caerse; y cuando la persona que acude al servicio sabe ir sola y sin rueditas, es cuando ha finalizado su proceso (aunque la orientación no acaba nunca…)

¿Qué pensáis, es necesaria la orientación profesional?

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