Talento, Zaragoza Activa y Foxize School

Ayer en Zaragoza Activa asistí a la charla que daba el pistoletazo de salida a la nueva programación de septiembre y octubre de este gran recurso con el que contamos en Zaragoza. El evento llevaba por título La Gestión del talento en la Era Digital  y en el cual se iba a hablar sobre talento y presentar el ebook con el mismo nombre, Gestión del Talento en la Era Digital, que ha sido llevado a cabo por Eduardo Lazcano de la mano de Foxize School y Fernando de la Rosa.

Pero no fue una presentación al uso, en absoluto. Las personas que asistimos fuimos partícipes de un diálogo entre dos profesionales del talento, opuestos en sus puntos de partida (tecnología vs. persona), pero complementarios en sus argumentos. Sin duda alguna talento, empleabilidad, habilidad, esfuerzo, alineación entre tu yo y tu yo profesional, trabajo en equipo… han sido conceptos que han salpicado esa conversación. No voy a hacer un resumen, para ello está el fantástico Storify de Laura Lopez Navaz, pero sí que me gustaría resaltar tres reflexiones que me llevé y con las que no puedo estar más de acuerdo:

  1. Elegir en que eres bueno, implicarte y practicar cada día. ¿En qué quiero ser el mejor? Eso es la base de nuestra empleabilidad. La capacidad de trazar objetivos desde el realismo y el autoconomiento (mío y del entorno) va a ser la base sobre la que deberemos trazar nuestro camino para potenciar nuestro talento.
  2. No es que una persona no valga para un puesto, es que no está hecha para el puesto. ¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? ¿Qué estoy haciendo con mi vida, lo que quiero, lo que puedo, lo que me dejan?  Y en el otro extremo, ¿son capaces las empresas de descubrir y potenciar los talentos y habilidades de sus trabajadores/as? ¿Valoran esas capacidades o las dejan morir, o que se vayan? Las oportunidades para realmente poder desarrollar nuestro talento están limitadas en un mercado laboral que valora más la inmediatez que la calidad, tal vez…
  3. Aportar valor no es lo que yo aporto, sino lo que el receptor interpreta como valor. En el ámbito profesional no puedo sólo tener en cuenta mi percepción, lo que yo  sé que puedo aportar como diferenciador, como talento o como habilidad estrella. El otro es el complemento, es el espejo y me va a dar el feedback fundamental, de ahí la importancia también del diálogo, de esa comunicación bidireccional.

Y por último, una reflexión sobre la realidad a la que nos estamos dirigiendo (si no hemos llegado ya):

Tod@s vamos a ser sustituid@s por un algoritmo en nuestro trabajo, aunque los que se muevan por la intuición serán más complicados de sustituir

La tecnificación está acabando con lo humano de algunos trabajos, pero ¿tal vez no seremos más felices si en nuestro día a día profesional dejamos de apretar tornillos (total y completamente capaz de ser  sustituído por la tecnología) y nos dedicamos a profesiones relacionadas con las personas (un poco más difícil de sustituir por un algoritmo, la intuición no siempre es previsible al 100%)? No lo sé, igual si esto se enfoca de una manera mucho más  humana puede que esa tecnología de la que muchos echan pestes nos ayude a ser, paradójicamente, más humanos…  (Dolors Reig ya afirma que somos más inteligentes gracias a internet, y no lo dice ella, sino varios estudios al respecto…)

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