Ideas de mejora para profesionales de la orientación

Como profesionales de la orientación, debemos actuar con un doble objetivo: dar un servicio de calidad a las personas que atendemos y a la vez, conseguir los objetivos de los programas y proyectos que llevamos a cabo. Y no siempre es fácil hacer satisfactoriamente ambas. Por ello voy  a hacer un ejercicio de autocrítica. Por que es importante analizar el trabajo que cada uno realizamos, sobre todo cuando trabajamos de cara  a otras personas. Y es clave reflexionar sobre puntos de mejora. Os dejo tres a ver qué os parece.

El primer error en el que caemos es que en la orientación profesional pecamos del uso de “recetas”. Me explico. Vemos a una persona, leemos su CV, escuchamos su historia y damos “recetas“. Hay que hacer esto, y esto otro y aquello. Y lo hacemos con la mejor intención del mundo, porque pensamos que eso es lo fundamental. La clave. Y a veces puede ser que sí, pero en otras, puede ser que no. ¿Cuándo es clave y cuándo no? Pues es clave cuando es personalizado, algo que no siempre es así. Yo, haciendo acto de contricción, tengo que reconocer que con algunas personas en orientación no he sido lo  que se esperaba de mi. No he sido capaz de resolver sus dudas, de acompañar sus procesos en la medida de lo posible ni de reconocer sus carencias. Y reconozco que ha sido un error mío. No he sabido leer entre líneas. Pero en otras ocasiones no. Independientemente de si el error es mío o no, en lo que no debemos caer los orientadores/as es en el uso de recetas generalistas para todos. Nadie es igual a los demás, porque nadie hace una búsqueda de empleo igual, ni son un perfil generalista, ni los recursos son generalistas. Primero escuchar, analizar la situación y a la persona, y plantear acciones.

Es difícil personalizar la orientación en programas de empleo que miden la inserción independientemente de todo lo demás. Este es uno de los problemas más habituales, la obligación de cumplir objetivos (en algunos casos exigentes e irreales) a costa de “recetar” pautas para todos. Pero no debemos dejarnos llevar por ello. Cada persona es única, cada persona necesita una orientación, unas herramientas y  unos recursos que, combinados, podrá facilitarle la consecución de una opción laboral (no de un empleo, soy clara; un orientador no hace milagros, facilita procesos)

Otro punto fundamental es la actualización. No podemos recomendar recursos que ya no existen o que no ofrecen ofertas actualizadas. Es muy importante que sepamos, como orientadores, qué herramientas y recursos son útiles y válidos, para así poder utilizarlos adecuadamente para cada persona. Y por supuesto saber qué se lleva o no en la búsqueda de empleo. Conocer la tendencias y los cambios en el complejo mundo de buscar trabajo es una obligación de los profesionales de la orientación. Y aunque es difícil conocer todo esto al 100% y al minuto, sí que es fundamental controlar recursos clave. Para cada persona luego ya se buscará información o se trabajarán otras cosas de manera más específica. Siempre digo que no podemos saber de todo. Pero sí que es importante estar actualizado/a. Y por supuesto, derivar a las personas a recursos específicos.

Por ello, un punto a trabajar por los orientadores en general es la coordinación y derivación. En algunas ocasiones nos vienen personas que son derivadas de otros recursos. Y no conocemos qué se ha hecho con ella, o qué se está haciendo. Y ofrecemos lo mismo que el otro recurso. Y esto es una pérdida de tiempo para la persona y para nosotros/as. Por eso es bueno, en la medida de lo posible, hacer esa tarea de coordinación. Una llamada telefónica o un email es suficiente. Reconozco que esto no  es fácil por varios motivos: desde que la persona usuaria no sepa el nombre de su orientador/a en el recurso derivador hasta el tiempo que tengamos, que sea limitado. Pero es bueno intentar hacer un hueco y hacer esa llamada.

Del mismo modo, es bueno derivar de manera eficaz. Mandar a una persona con un papel puede ser útil, pero si queremos una atención correcta y una escucha adecuada del caso, tal vez llamar al recurso que consideremos útil para ella puede que sea más eficaz. Se puede hacer tanto con la persona usuaria delante como no, dependerá de varios factores. Y cerrar ya una cita o lo que sea, según el recurso en cuestión. Luego ya la persona irá o no (este es otro punto) pero desde luego habrás sido más eficaz en tu trabajo, lo habrás hecho con mayor calidad y probablemente hasta hayas hecho también de paso la tarea de actualización (cuando llamamos a un recurso a informarnos o derivar a alguien, siempre aprendemos algo más sobre el mismo) Ojo, cuando hablo de derivación me refiero a recursos, no ha empresas, eso es otra cosa. Mandar curriculums a empresas, si no te dedicas a la prospección, no sé hasta qué punto es tarea del orientador/a. Este podría ser un punto de debate interesante.

En definitiva, como profesionales de la orientación, hay unos cuantos puntos a mejorar por nuestra parte. Estos son, a mi parecer, los más importantes, pero seguro que hay más. Si te animas, espero tus aportaciones para enriquecer este post.

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