¿Cómo enfocar un cambio profesional?

A lo largo de mis años de trabajo me he encontrado con muchas personas que decidían hacer un cambio profesional. Las dificultades del mercado laboral, cada vez más exigente, o los cambios que se han ido desarrollando en las necesidades de algunas profesiones eran los motivos más habituales. También la edad o la necesidad de conciliación, pero estos dos los trataremos otro día. Me gustaría compartir tres ideas que, después de leer mucho y de ver muchos casos semejantes, pueden ayudar a aquellas personas que estén valorando (o viéndose obligadas a) hacer un cambio profesional.

1. No “elimines” tu experiencia / formación anterior

Me he encontrado con muchas personas que optan por “eliminar” de su curriculum o perfiles profesionales en redes sociales parte de su experiencia o formación previa. Algunos incluso todo. Desde mi opinión, esto es un error importante.

¿Quieres que piensen que no has hecho nada antes cuando reciban un curriculum tuyo o accedan a tu perfil en LinkedIn? ¿Cómo justificarías en una entrevista de trabajo esos años de vacío laboral? ¿No ves que eliminar eso conlleva eliminar parte de tu valía profesional? Porque yo soy de la opinión de que todo suma, todo aporta. A veces menos, a veces más. A veces sólo te aporta la confirmación de que no quieres hacer eso nunca más, o volver a trabajar en un equipo o proyecto de esas características. Pero todo suma. Y sobre todo, suma habilidades. Toda experiencia laboral te ayuda a crecer como profesional, te hace entrenar competencias y habilidades variadas que luego, siempre, vas a poder poner en práctica en otro lugar. Un ejemplo claro. Una persona que ha trabajado en ámbito de comercio y se quiere enfocar a un puesto más administrativo. Cuando trabajas en un comercio entrenas muchas habilidades: comunicación, asertividad, paciencia, saber estar, etc. En un puesto administrativo en muchas ocasiones te va a tocar atender llamadas en las que requieras esas cualidades. Es un ejemplo simple. La idea es que todo, absolutamente todo que hacemos, suma en nosotros/as, y esa suma es configura el/la profesional que somos. No elimines, aprender a argumentar, traduce eso en valía profesional.

2. Entrena la honestidad, la flexibilidad y la humildad

Cuando nos enfrentamos a un cambio profesional, debemos ser honestos, con nosotros mismos y con los demás. Con esto me refiero a, primero, asumir los motivos (reales) de ese cambio, integrarlos y saber comunicarlos sin que suenen ni victimistas ni iracundos. Cada uno/a sabemos porqué queremos cambiar. Seamos claros con nosotros/as y seamos claros con los/as demás, pero sin perder de vista que cómo enfoquemos y argumentemos los motivos de ese cambio será crucial en una entrevista de trabajo.

También deberemos ser flexibles. Nos va a tocar en ocasiones amoldarnos a puestos o condiciones que igual no correspondan con la valía que podamos aportar al 100%. Pero ten en cuenta que estamos en un cambio profesional. No podemos esperar que todo funcione bien y estupendamente a la primera. O tal vez sí, no digo que no. Simplemente que sepamos adaptarnos a esos cambios y también a lo que eso puede tener de consecuencia en un futuro puesto de trabajo.

Y por último la humildad. Si hemos hecho un cambio profesional, no podemos ir de guays. Tenemos que hacernos valer, pero demostrando lo que podemos aportar, demostrando valor, siendo humildes pero seguros. No haciéndonos de más o vendiendo algo que no somos. En realidad esta habilidad deberíamos entrenarla todos/as todos los días, pero bueno…

3. No desesperes

Ya, es fácil decirlo. Soy consciente, pero debo hacerlo. La consecución de mis objetivos no está siempre en mi mano. No puedo conseguir el éxito de mi cambio profesional en el plazo de 1 mes. Más que nada porque hay factores que no dependen de mi, no por otra cosa.

Pero si me centro en lo que depende de mi, la desesperación tardará en llegar, o incluso ni aparecerá. Todos los cambios cuestan. Y cuando es un cambio profesional más. Olvídate del tiempo (en la medida de lo posible, claro) y céntrate en seguir tu estrategia y tu plan (entiendo que esto lo tendrás ya preparado de antes pero por si acaso, echa un vistazo a esto) Y sobre todo creételo. Lo puedes conseguir, seguro, pero no te obceques.

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Facebook Laura Chica

 

Y tú, ¿cómo enfocas los cambios profesionales? Cuenta, cuenta…

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