Quiero una persona “con ganas”

quiero una persona con ganas

Seguro que has oído esta frase más de una vez. Lo curioso es que esa frase sea, en la mayoría de ocasiones, la frase con la que que una empresa acaba de redactar una oferta de trabajo. Una persona “con ganas”¿Qué es una persona “con ganas”?  ¿Realmente es tan difícil encontrar eso?  ¿Soy yo misma/o una persona “con ganas”?

Qué es una persona “con ganas” para una empresa (según mi visión)

Desde mi experiencia personal y profesional entiendo que una persona “con ganas” es alguien con actitud responsable, con capacidad de comunicación y trabajo en equipo, y resolutiva de cara al desempeño profesional. Es decir, responsable de cara al desarrollo del trabajo (puntual, cumplidora, etc), con capacidad de comunicación y trabajo en equipo (entiende que su desempeño repercute en el sistema que configura el equipo de trabajo, no va sólo “a lo suyo“, sino que busca el beneficio del grupo y sabe relacionarse con el resto de manera más asertiva que agresiva o pasiva) y resolutiva, pues sabe lo que tiene que hacer y lo hace, y si no tiene muy claras las vías, sabe buscar soluciones sin tener que ir preguntando constantemente.  Probablemente a esto haría falta añadir la idea de ser una persona activa: en el trabajo, trabajo, así de sencillo. Hago lo que tengo que hacer.

Probablemente también, un/a empresario/a o cualquier profesional relacionado con la gestión de personas añadíría más competencias. ¿Cuáles añadirías tú? Vamos a hacer un post entre todos…

¿Realmente es tan difícil encontrar una persona “con ganas”?

Este punto es algo peliagudo. Una persona que sea responsable, con capacidad de comunicación y trabajo en equipo, resolutiva y activa… pues no, no es fácil. Leyendo varios artículos, como el de Retina¡Usted no sabe quién soy yo! (Ni yo tampoco)” me ha hecho reflexionar sobre lo vacías que se  pueden llegar a convertir algunas competencias cuando se hacen “virales”. Seguro que todos nos consideramos responsables, por supuesto. Y activos (a ratos más y a ratos menos), que trabajamos en equipo (si trabajas con personas ya es equipo, no?) y que bueno, no “la lío parda” demasiadas veces…

Exagero, pero entendedme la idea. A veces tiramos de estereotipos que “todos tenemos” y no es así. O al menos, no son los más definitorios de uno mismo/a. Por supuesto, el autoconocimiento es clave. Lo practicamos poco, dedicamos generalmente poco tiempo a invertir en descubrime, porque me apremia encontrar trabajo, o porque “tampoco soy tan diferente al resto”, o incluso por el miedo a encontrar que mi propuesta no es tan buena como pensaba. No nos centramos en lo importante: mi propuesta y qué necesita la empresa de verdad. No reflexionamos sobre esto, y es el punto de partida para que no perdamos el tiempo, ni nos frustremos demasiado.

Pero la expresión de alguien “con ganas” hace referencia a algo más profundo, que podría ser la respuesta a la pregunta “a ti, ¿qué te hace levantarte de la cama? ¿qué te hace ir a trabajar?” ¿El dinero? ¿La experiencia? ¿El equipo? ¿La simple y pura necesidad? ¿No te hace nada levantarte de la cama porque todo está mal pagado y es una pérdida de tiempo?… Sin entrar a valorar el mercado laboral, pues ese es otro debate, a veces se nos llena la boca de competencias, de lo que “tengo que tener”, sin tener antes claro por qué motivo tengo que tener eso… Y por supuesto, creo que las empresas también tienen que insuflar un poco esas ganas… Hoy leía que muchas empresas les cuesta encontrar profesionales cualificados… a lo que añadía una persona en LinkedIn “por cuatro duros”. Y esta también es una realidad que no debemos obviar, tenemos que ser capaces de atraer a personas a nuestras empresas. Este titular lo dice todo: Preocupación sobre los salarios en España: hasta los directivos creen que no cobran lo que deberían

Pero al final, como dice Yoriento, “motivación no es tener ánimo, motivación es tener motivos”  Y tú, ¿te consideras una persona “con ganas”? ¿cuáles son tus competencias? ¿Cuáles son tus motivos?

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